
jueves, 20 de enero de 2011
Las cosas que la ciudad agradece...

miércoles, 19 de enero de 2011
Las cosas que descubro en esta ciudad... (aunque tarde)

Lo que se esconde en La Vega
Debo reconocer públicamente que no había ido... Pero nunca es tarde para ir a conocer La Hacienda La Vega. De verdad, es un lugar espectacular. Qué gran descubrimiento. Uno no puede creer que exista un espacio tan acogedor en el corazón de La Vega. Sus áreas verdes y ese olor a añejo que se respira entre sus pasillos coloniales lo abstrae del caos de la ciudad.

Imagínense entonces un concierto en medio de ese lugar tan espléndido. Lo mejor es que la cosa se torna de lo más glamoroso cuando en el intermedio puede degustar un vinito, un espumante o un postrecito (nada gratis, claro). Es una verdadera experiencia. De allí que no me queda más que invitarlo. Bueno... de seguro, todos han ido y yo era la que faltaba. De no ser así y anda por allí algún rezagado, no se lo pierda. Eso sí, después me cuenta qué les pareció.
Mirelis Morales Tovar
@mi_mo_to
Fotos: Carlos "Caque" Armas
lunes, 17 de enero de 2011
Las cosas que descubro en esta ciudad...
Alter ego de Van Gogh dejó pinceladas por muros de Las Mercedes
La noche estrellada de Van Gogh sólo se podía ver en el MOMA de New York. Pero ese privilegio lo tuvo esa ciudad hasta el año pasado, cuando la famosa obra del artista holandés apareció también en la avenida principal de Las Mercedes. Sí, en Caracas. Y lo curioso es que la muestra no se reduce nada más a esa pintura, la exposición incluye el autorretrato con la oreja vendada a la entrada de la autopista Prados del Este, Camino con cipres bajo el cielo estrellado en uno de los retornos a la vía expresa o el Sembrador a la puesta del sol en la salida de la urbanización Santa Rosa Lima.
Las reproducciones de los cuadros del pintor postimpresionista son exactas. Al punto que incluyen hasta el marco. Sólo varían por un detalle: en todas las piezas aparecen las letras FE con la que se identifica el responsable de esta exhibición al aire libre. De primera, podría pensarse que se trata de sus iniciales y que el creador de estas replicas se llama Fernando Enriquez, por poner un caso. Pero no. Luis Bonilla es el nombre de quien se ha dedicado a convertir a Caracas en una ciudad museo y su seudónimo responde a su filosofía de trabajo.
“Me gusta que la gente identifique los cuadros como un fenómeno y no como una persona haciendo algo. Pensé en la palabra fe, no por razones religiosas, sino porque quería una palabra que tuviera un significado para las personas. Me gusta pensar que la gente asocie la fe con el arte urbano como agente transformador y con aquellos que se preocupan por la ciudad. Que la gente tenga fe en que esta ciudad puede cambiar, que el arte urbano puede mejorar y que hay personas (pocas) dispuestas a sacrificarse por ello”, afirmó.
El interés de este arquitecto de 24 años por cambiar el deterioro visual de Caracas surgió al ver que en otras ciudades como New York algunas marcas se dedicaban a cambiar publicidad por obras de arte. Y allí surgió la inquietud de replicar la experiencia en la urbanización Santa Fe, como primera prueba. “Al ver un montaje que se hizo en Times Square me pregunté por qué no se puede hacer aquí en Caracas, donde hay tanto deterioro visual. La arquitectura en esta ciudad se resume en graffiti y publicidad. No hay nada positivo. Nadie que aporte nada a la ciudad. Así que pensé en la idea de intercambiar la suciedad visual por algo positivo”.
Comenzó –por ensayo y error- haciendo esténciles de personajes venezolanos a modo de homenaje. Le dedicó uno a Jesús Soto. Otro a Carlos Cruz Diez. Y al ver que podía reproducir cualquier cosa y pegarla, le vino la idea de hacer una ‘ciudad museo’. “Si la gente no va al museo, hay que acercárselo. Aparte, hay mucha gente que no tiene posibilidad de viajar al exterior para ver estas obras de arte. Yo, por ejemplo, nunca las he visto en vivo. De alguna manera, creo que al colocar piezas en las vías públicas ayudas a masificar el arte. Al principio puse obras aisladas. Luego alguien me sugirió que hiciera un circuito, para que se sintiera como una galería al aire libre. Así surgió la primera sala en Santa Fe dedicada a Picasso y la segunda en Las Mercedes en honor a Van Gogh”.
Hasta la fecha, Luis Bonilla –o Fe como prefiera llamarlo- ha exhibido 20 obras de arte en Caracas. Las primeras han desaparecido por efecto de la intemperie. Otras, por maldad de algunos ociosos. Lo importante es que su intención es continuar sorprendiendo a los transeúntes y conductores con más obras de arte.
“Yo aspiro a que la gente sienta motivación y orgullo local o citadino a partir de un agrado estético. Que perciban que algo está pasando. Que el arte está saliendo a la calle. Me gustaría encontrar ayuda de las instituciones públicas o privadas que tienen recursos para resolver los problemas de la ciudad y que sean los motores generadores de un cambio positivo en la ciudad para que se fijen en el arte urbano. De manera que hagamos reflexionar a la gente de que la ciudad les pertenece y que deben hacer algo bueno por ella. Imaginar o recordar que la ciudad de Caracas es la galería mas grande e importante que tenemos, por lo tanto hay que tratarla como tal"
Texto escrito para el Diario El Nacional
lunes, 20 de diciembre de 2010
Las cosas que me entristecen en esta ciudad...

En todos esos actos estaba. Con su voz nasal. Con sus gafas de pasta y su hablar desenfadado con los periodistas de la fuente Ciudad. Nuestras últimas conversaciones, hace más de un año, fueron sobre un proyecto para analizar la carretera Panamericana y sus posibilidades. "¿Has pensado que los niños que nacieron en los barrios aledaños no tienen la idea de lo que es un parque, un mobiliario urbano, que su vida depende de una pasarela?", me preguntó.
Me relató también la experiencia de su programa de radio junto al arquitecto y escritor Federico Vegas. Me dijo emocionado: "Le ponemos una banda sonora apropiada al tema. Por ejemplo, hablamos de Plaza Venezuela y el tema musical de cierre es Giro de Fito Páez. ¿No te parece maravilloso", contó emocionado.
No tuvo pegas en reconocer la rehabilitación de parte de El Silencio y felicitar a las autoridades de turno cuando se movilizó a los buhoneros de los espacios públicos del centro. "Quien quiera que haga algo bueno por Caracas merecerá siempre mi agradecimiento, sin importar su color político". Así de llano lo dijo a los reporteros e incluso en la televisión, donde invitó a los caraqueños a recorrer el casco histórico.
Con su partida, Caracas pierde a un conocedor profundo de sus orígenes, un observador perenne y crítico de sus fenómenos, a un ciudadano que sentía verdadero dolor y conmoción ante sus desgarres, un amante de las experiencias positivas del valle. Que la semilla de sus iniciativas por la ciudad hayan quedado sembradas en quienes quieran una Caracas distinta, verde, amable.
lunes, 13 de diciembre de 2010
Las cosas que descubro en esta ciudad...

Se busca a FE*
miércoles, 8 de diciembre de 2010
Las cosas que otros ven en esta ciudad...
La otrora Caracas...
Había una vez una gran ciudad. Un lugar admirado por muchos. Envidiado por otros. Era la cuna de la modernidad. Un terreno fértil para nuevas ideas, para crecer, para vivir, para soñar. Esa urbe quedó registrada en este documental que realizó Creole en 1956 para captar mano de obra estadounidense y que descubrí gracias al urbanista Enrique Larrañaga. Me dio nostalgia ver lo grande que fuimos, lo maravillosa ciudad que proyectábamos ser y en lo rezagados que nos quedamos.
***
Viajé a Caracas en avión, por supuesto, aterrizando en Maiquetía, justo sobre las costas el Caribe. Luego, comenzamos a subir la montaña a través de una de las vías más impresionantes del mundo, la autopista. Nos tomó apenas unos veinte minutos subir hasta los mil metros de altitud en que se encuentra Caracas.
De repente, estábamos en la ciudad. Está sentada sobre un valle estrecho, justo detrás de las montañas sobre la costa. El área central está dominada por el Centro Simón Bolívar, un edificio parecido al Radio City, sólo que las super-autopistas pasan a través y por debajo de él.
El chofer me dio una vuelta por la ciudad. Me mostró los nuevos desarrollos hacia el Este, donde hace apenas 10 años había plantaciones de café y caña de azúcar.
Usan muchísimo color en los edificios. A veces sólo como decoración y otras por efecto artístico: mosaicos gigantes de seis o diez pisos de altura.
Algunas áreas residenciales son casi futuristas pero otras son tan tranquilas que te parece estar en otro mundo.
Desde que llegué he estado estado estudiando español; estoy escribiendo esta carta en un receso entre clases, pero mañana es dominfo y espero ver más de la ciudad.
Ya te dije lo moderna que es Caracas. Bueno, si el resto de la ciudad es moderna van a tener que inventar una nueva palabra para describir la Universidad Central: créeme, no tiene nada que ver con las universidades del Ivy League. La Ciudad Universitaria es uno de los lugares impresionantes de Caracas, otro ejemplo de la prosperidad que el petróleo ha traído a Venezuela.
La Universidad no es sólo ella misma, sino que es parte de la ciudad y le ofrece muchas cosas, desde un Hospital hasta hermosos estadios de fútbol y béisbol.
Los caraqueños se siente especialmente orgullosos de sus proyectos de vivienda para bajos ingresos. Grandes edificios de apartamentos, incrustados en las colinas; no hay nada como esto en nuestro país.
Pero algunas cosas son justo como en nuestro país: las nuevas secciones de negocios; las vitrinas llenas con mercancía comprada de Estados Unidos y la apariencia conocida de todos los carros americanos, para no mencionar el tráfico...
Traducción: Enrique Larrañaga
jueves, 2 de diciembre de 2010
Las cosas que otros escriben de esta ciudad...

Los 100 años del último moderno
