martes, 7 de mayo de 2013

Las cosas que me gustan hacer en Caracas



Festival de la Lectura Chacao: ¡GRACIAS! 

Va a sonar mal lo que voy a decir, pero NUNCA he comprado un libro en la Feria de la Lectura Chacao. En las cinco ediciones que se han hecho no recuerdo haberme llevado un solo ejemplar. He pasado lisa, como dicen por allí. Y ganas no me han faltado, OJO. Pero por razones presupuestarias o por remordimiento de saber que tengo una biblioteca en casa esperándome, he optado por no llevarme nada. 


Pero ello no significa que me vaya con las manos vacías. Todo lo contrario.  El Festival de la Lectura Chacao me ha permitido llevarme buenas reflexiones de los conversatorios a los que he asistido. Me ha dado la oportunidad de disfrutar de excelentes conciertos. Me ha regalado la dicha de gratos reencuentros con amig@s. Y me concedió la imagen más hermosa que he visto del Obelisco.


Si nos ponemos más románticos, podría decir que el Festival de la Lectura Chacao fue el escenario donde vi nacer el proyecto TU ZONA CARACAS, que en el último año y medio se ha convertido en mi hijo. Me concedió el honor de conocer a una de mis escritoras favoritas: Laura Restrepo.  Y la dicha inmensa de ver a mi amiga Michelle Roche en el lanzamiento de su tan esperado libro “Álbum de Familia”. 



Mucho le debo a este evento, por lo visto...


No en vano cada año que se realiza me instalo “literalmente” en la Plaza Altamira para disfrutarlo a plenitud. “¿Ya viene tu época de acampar en la plaza, no?”, me dijo mi estimada amiga @mintina a finales de abril, cuando faltaban días para comenzar esta quinta edición. Y ante esa pregunta cómo decir no, cuando sabes que si :)


Lo bueno es que ese trabajo de campo me permite decir con propiedad que este año el Festival de la Lectura Chacao estuvo mejor que nunca. Creo que no es desacabellado afirmar que se ha consolidado como evento. A mi juicio, la oferta de talleres, conversatorios, conciertos fue demasiado variada. Había para todos los gustos. A todas horas. Y de calidad.


Se respetaron las horas de las presentaciones. Se diversificó el pabellón infantil. Y se mostraron nuevas caras en los conversatorios. Con lo cual cabe decir que el Festival pasó la etapa de ensayo y error.

Creo que podría ampliarse la oferta de cafés, mejorar el tema del estacionamiento y darle más fuerza a la zona Sur de la Plaza Altamira para que no quede relegada.¿Y por qué no? Hacer un circuito con la Plaza Bolívar y la Plaza Los Palos Grandes. Ya se dio el primer paso este año con la apertura de espacio alternativos como la Sala Cabrujas y Prodiseño. La idea está allí. Sólo faltaría ponerla a prueba.

Lo que viene puede ser mejor. Mucho Mejor. Así que larga vida para el Festival de la Lectura Chacao Y ¡GRACIAS! Simplemente gracias por estos 10 días

Mirelis Morales Tovar
@mi_mo_to
Fotos: Lisbeth Salas / Héctor Castillo

jueves, 25 de abril de 2013

Las cosas que me gustan hacer en Caracas...


Este post se lo dedico a Camilo Cortes por 
su valiosa labor



Cinema  bajo las estrellas 
  
Digamos que es ir al cine. Pero al mismo tiempo, no. Así de contradictoria me resultó la experiencia de ir a una proyección de Cine a Cielo Abierto en el Centro de Arte Los Galpones. Es que no puedes sentirte igual que en una sala de cine cuando estás viendo una película bajo las estrellas, con la luz de la luna y un grupo de personas sentada a tu alrededor en sillas de playa o acostadas sobre un mantel en el hermoso jardín de Los Galpones. No, no puede ser igual.
 
Hay quienes se llevan su manta para sentirse como en el sofá de su casa. Otros, se llevan su cestica cual picnic y acompaña la película con unos “canapes” de lo más chic. Eso por contarles algo, pues se ve de todo. Lo cierto, es que cada quien aprovecha la oportunidad para maximizar esa experiencia y hacer de algo tan simple como ir al cine una forma de “hacer ciudad”.

Ojo. Esa interpretación no la hago yo. La frase se la robo a Camilo Cortes, el curador de la muestra de películas que se proyectan todos los sábados a las 7 de la noche en Los Galpones, quien antes de comenzar cada función recuerda a los asistentes que el propósito de ir al cine a Cielo Abierto, no es precisamente ahorrarse el dinero de la entrada, sino compartir una expresión de arte con el otro en un espacio al aire libre. 

Lo interesante es que esta práctica se ha venido replicando en otras partes de la ciudad. La Plaza Los Palos Grandes se ha sumado como punto de encuentro para los cinéfilos. Lo mismo que la Plaza Bolívar de El Hatillo, la Plaza El Cristo de Baruta, así como el centro cultural La Pizarra y hasta la Concha Acústica de Bello Monte. Lástima que se haya perdido la Hacienda La Trinidad como otra alternativa para disfrutar del cine al aire libre, luego de que no se haya llegado a un feliz acuerdo con los vecinos. Pero, bueno... no todo es perfecto.

En fin... Atrévase a salir de la rutina de ir a una sala de cine convencional y pruebe la experiencia de ir al Cine a Cielo Abierto. Puede que al principio se sienta un poco extraño por tratarse de una experiencia nueva. Pero ya verá que la siguiente vez, hará como la gente que me acompañaba la noche que proyectaban la película chilena NO, que estaban tan cómodos que se sentían como en casa.

Entonces qué... ¿nos vemos en la próxima función?

Mirelis Morales Tovar
@mi_mo_to


martes, 9 de abril de 2013

Las cosas que reflexiono en Caracas...






¿Por qué VOTARÉ el 14A?


Es un derecho y un deber. Y para los venezolanos, se ha convertido en casi una rutina.

En los últimos 14 años, voté en contra de un hombre y su proyecto de país.

El próximo 14 de abril, votaré más que a favor de un candidato, lo haré por respeto a quien ha demostrado jugárselo todo.

Mi voto será una manifestación de apoyo. Pero también un voto de confianza y de esperanza hacia lo que aspiro para Venezuela.

Me cansé de vivir en un país que se quedó rezagado del crecimiento que experimenta el resto de la región. Me fastidié de escuchar frases tan antipáticas como “ese país de mierd…”, de personas que decidieron abandonar la lucha.

Ya no quiero sobrevivir ni seguir mal viviendo en esta “Tierra de Gracia”. Deseo calidad de vida y creo que eso no es mucho pedir.

No quiero que nada me impulse a irme de este país, como lo tuvieron que hacer mis hermanos o mis amigos. Más bien deseo permanecer con la idea de devolverle todo lo que debo a Venezuela. 
Afuera todo está hecho, aquí está todo por hacer.
Este 14 de abril voto por mi. Pero también por ti, por la gente que se fue y por los que quieren seguir creyendo. Pero sobre todo, por quien decidió dejar el pellejo en este contienda.
Un voto sí hace la diferencia.  Vayamos sin triunfalismo, pero con esperanza. Y conscientes de que nos lo estamos jugando todo.


Mirelis Morales Tovar
@mi_mo_to
Imagen: Masseratti2lts

viernes, 5 de abril de 2013

Las cosas que me gustan hacer en Caracas...



Los días sexys del Cine Urdaneta
Vamos a sincerarnos. ¿Quién no sintió alguna vez curiosidad por entrar al antiguo Cine Urdaneta? Por seis años trabajé en la famosa esquina Puente Nuevo a Puerto Escondido y casi todos los días me tocaba pasar por al frente del cine porno para ir a mi trabajo. Juro que me encantaba ver los títulos de las películas e, incluso, llegué a memorizarme algunos que me marcaron: Lily, la insaciable. Confesiones eróticas de un cartero y las reporteras del sexo. ¡Ja! 

Los lunes eran impresionante ver la cola de “cinéfilos” para aprovechar la función a mitad de precio. Los hombres solían aparentar que leían el periódico y subían el ejemplar lo más que podían para taparse la cara. Esos no me impresionaban. Lo más insólito era ver a parejas tomadas de manos haciendo la cola para entrar a la función. Y yo imaginaba cómo había sido esa invitación: ¿mami, quieres ir al cine? Jeje. 

Tanto di, que un día me atreví a hacer mi colita. No me acuerdo del nombre de la película. Creo que, en estos casos, es lo de menos. Yo sólo quería vivir la experiencia de entrar al Urdaneta. Recuerdo que al llegar a la taquilla, una mano te hacia entrega del ticket por el orificio del vidrio. Ni “Buenos Tardes”, ni “Disfrute su función. Nada. Lo que le daba un aire de clandestinidad a este plan de ir al cine. Al entrar a la sala, luego de pasar por un gran hall llenó de afiches de películas porno, me esperaba una toma de sexo oral en primerísimo primer plano. ¡Vaya!




Quise sentarme lo más rápido posible para no incomodar a los espectadores, que debían estar de lo más concentrados. Pero, por lo visto, todos estaban pendientes de quien entraba o quien salía, porque más de una cara se volteó al sentirme llegar. Quizás esperando compañía. No sé. Lo cierto es que habiendo bastante espacio en la sala, un caballero se sentó a mi lado y otro se sentó a un lado de mi valiente acompañante. ¡Se encendieron mis alarmas!

Tras unas tomas más de sexo oral y afines, mi vecino comenzó a tocarse y el vecino de mi acompañante también. ¡Caramba, se emocionaron! ¡Vámonos de aquí! -Permiso, caballeros. Muchas gracias, sigan en lo suyo, nosotros nos vamos. Antes de salir, me detuve a preguntarle al vigilante por el “mito urbano” de aquellos famosos balcones de señoritas que supuestamente existían en ese cine: - Ayy, joven, me dijo muy respetuoso. Están cerrados porque no hay vigilantes que los cuide. Pero si usted quiere, se puede quedar por aquí y yo vigilo que nadie los moleste. Jeje –Gracias, señor. La verdad creo que no entendió lo que le quise decir, pero tampoco le iba a dar largas. 

Luego de esa experiencia, no volví más al Cine Urdaneta. Hasta hace unos meses, que fui a ver cómo había quedado su remodelación o su transformación a lo que es actualmente el Cine Aquiles Nazoa. ¡El cambio es del cielo a la tierra! La verdad, quedé gratamente sorprendida. Lo que más me gustó, más allá de lo bien que quedó la sala, es que hayan conservado los afiches de las películas porno y hayan adornado con ellos las paredes para recordar la etapa más sexy de ese recinto.



¡Vayan! Y comprueben por ustedes mismos, la transformación de este espacio. Hay funciones todos los días a las 4pm y a las 6pm. Pueden tomar el autobús identificado con el logo del Cine Aquiles Nazoa en la estación El Silencio que los dejará en la puerta del teatro y los recogerá al final de la función, completamente gratis. Les sugiero revisar la programación en la web del Gobierno del Distrito Capital y planificar su salida al cine. Vamos a darle una oportunidad. El Centro también tiene lo suyo.

Mirelis Morales Tovar
@mi_mo_to
Fotos: Cadena Capriles  


domingo, 24 de febrero de 2013

Las cosas que me gustan hacer en Caracas...



Una experiencia llamada Urbanimia

Soy de las que piensa que hay que probarlo todo (lo bueno, obvio). Y constatar por ti mismo si te gusta o no. Pues eso de que vengan a contarme una experiencia o a llenarme de prejuicios con respecto a algo y no verlo con mis propios ojos. Eso no va conmigo.

Por tanto, así como he vivido la Ruta Nocturna, me he comido las verdes y las maduras con Por el Medio de la Calle o me lamenté de la poca afluencia en el Bulevar Petare, hace poco me animé a hacer la Ruta de las Esquinas de Caracas con Urbanimia. 


La verdad, no tenía ni idea de quienes estaban detrás de este grupo. Ni tampoco averigüe., pues siempre me gusta ir abierta a las sorpresas. Así que llegué a la Plaza Bolívar y me topé con dos chicas de lo más entusiastas, junto a un grupo bien concurrido de personas que estaban tan animadas como yo por saber qué nos depararía el paseo por el Casco Histórico. 

Tras una hora y media de anécdotas sobre las esquinas de Caracas, salí de lo más contenta. No sólo porque me enteré de un montón de cosas que no tenía ni idea sino también porque me alegra saber que cada vez hay más personas como Adriana y Stefany que están haciendo actividades para reconectar a los caraqueños con su ciudad. 

Cada vez somos más, lo dije en una oportunidad. Y ojalá sigamos creciendo para ir ganándole terreno al negativismo que tiene hundida a esta ciudad. 

Les dejo aquí un recuento de lo que fue mi recorrido con las chicas de Urbanimia, para que ustedes también se animen y lo hagan. Después me contarán si les gustó o no. Pero no dejen que nadie se los cuente, por favor.

Mirelis Morales Tovar
@mi_mo_to

viernes, 8 de febrero de 2013

Las cosas que me enamoran de Caracas




10 Lugares para “robar” un beso en Caracas


Caracas podrá ser hostil, agobiante y hasta agresiva, pero en el fondo esta ciudad también tiene su "corazoncito". Y lo saca a relucir en el Día del Amor, para que los caraqueños aprendan a enamorarse de su ciudad. 

Si no lo creen, revise aquí la lista de los 10 lugares más románticos de la capital, para “robarle” un beso a quien más se ama.



1. Plaza Francia de Altamira. No hay novia que se resista a dar un beso en este escenario. Imagínese: el Obelisco de fondo.  La plaza iluminada. Y el espejo de agua. De película, pues. 

2. Jardines de PDVSA La Estancia. Sentados en los banquitos que están frente a esa hermosa  fuente de azulejos. O en medio de los maravillosos jardines que rodean la casa colonial, un beso resultará idílico.

3. Teleférico. Tomar un funicular vacío y romper el incómodo silencio con un beso inesperado, hará que ambos se sientan verdaderamente en las nubes.

4. Fuente de Plaza Venezuela. Ese juego de agua, luces y música que ofrece la fuente de Plaza Venezuela se vuelve el mejor aliado de un enamorado. Pues, en medio de ese espectáculo, ¡zas! le puedes robar el tan esperado beso. ¿Ella? Quedará boquiabierta.

5. Jardines de Los Galpones. Invitarla a una función de cine al aire libre. A ver una exposición. O a la Librería Kalathos, puede ser la excusa. El ambiente los envolverá y ¡muack!

6. Laguito del Museo de Bellas Artes. El lugar perfecto para terminar un paseo por los museos. Y aprovechar ese momento de contemplación para pasar disimuladamente el brazo por la espalda, generar un acercamiento y besar sus labios.

7. Mirador Boyacá. Caracas se muestra en todo su esplendor desde la Cota Mil. Y ante esa vista, no habrá nadie que pueda sucumbir ante la tentación de un beso.

8. Jardín del Museo de Ciencias.  El ambiente de este lugar jugará a su favor. Velitas, musiquita y una buena conversa, puede ayudar a sellar esa conquista.

9. Mirador de La Alameda. Ver caer la tarde puede ser el comienzo de una velada muy romántica. Y si a eso, le sigue un abrazo para apaciguar el frío, puede que reciba un beso de recompensa.

10. Gazebo de El Calvario. Aquí, el tiempo parece detenerse.  Vuelves, de pronto, a una época remota. Y te sientes inspirado a bailar un vals tan romántico que termine en un arrebato de amor. 

¡Ven, Caracas es puro amor! :)

Mirelis Morales Tovar
@mi_mo_to
Texto escrito para Últimas Noticias

viernes, 25 de enero de 2013

Las cosas que me gusta hacer en Caracas



Caracas se vive en El Ávila

Alguna vez escuché que Caracas sería muy aburrida si no tuviéramos El Ávila. Y creo que no he escuchado nada más cierto que eso. Incluso, hasta fea sería. Pero como no hay mente caraqueña que soporte esa imagen desolada, mejor hablemos sobre las bondades de ese regalo que Dios le dio a esta ciudad.

Debo confesar que, hasta entonces, no era muy asidua a El Ávila. Iba cada vez que sentía culpa por tanto sedentarismo. Pero ahora que me he puesto de lo más aplicada y que debo subir la montaña como parte de mi entrenamiento, me impresiona todo lo que ofrece. ¡Qué maravillla, por Dios!


Cada paseo es diferente. Y en la medida que más te adentras a conocerlo, te das cuenta de que El Ávila no es sólo Sabas Nieves. Es más, mucho más que eso. "Vaya, ¿Y ahora es que te das cuenta?", pensarán los más duchos. Pues si. De verdad, que nunca me había atrevido a ir más allá. Creo que por miedo a perderme.


Llegar a Piedra del Indio, por ejemplo, fue un descubrimiento maravilloso. Qué vista tan hermosa de Caracas puedes ver desde allí. Claro, antes de disfrutar de esa estampa tendrán primero que calmar las piernas, porque llegarán temblando tras dos horas de caminata. ¡Ja! Pero bien vale la pena. 


El Banquito nos regala también una imagen maravillosa. Y sólo basta subir un poco más de la estación Sabas Nieves. Les aseguro que merece hacer el esfuerzo. Pero el mejor de los paseos, te lo ofrece caminar por el cortafuego. ¡Qué espectáculo! ¿Cómo se llega? Pues suben por San Bernardino y allí se encontrarán con un pasillo natural que conduce directo hasta la estación Chacaíto. 


El recorrido es perfecto porque van protegidos por la sombra de los árboles. Y con una vista de la ciudad, hermosísima. Aparte, va mucha gente los domingos. Así que se sentirán seguros y acompañados. 

Mi propósito es cumplir con ese anhelo de acampar una noche en El Ávila. Me siento una caraqueña incompleta. Y así no se puede vivir... Ya me darán sus recomendaciones los más duchos, porque eso si que tienen los asiduos a El Ávila. Son casi una hermandad. Fíjense al subir. Verá que todos se saludan, se piden permiso, están atentos ante cualquiera que se siente mal, se dan sugerencias sobre cuál ruta es mejor y cuando te ven con cara de cansada, te dicen: "Vamos, falta poco". 

Haga la prueba. Descubrirá que en las entrañas de El Ávila, se cultiva la ciudad ideal.

Mirelis Morales Tovar
@mi_mo_to