viernes, 23 de marzo de 2012
Las cosas que descubro en esta ciudad...
El encanto de las Cuevas del Indio
Siempre pensé que para ir a Las Cuevas del Indio había que ser escalador. O algo así como Dora La Exploradora. Y no exagero... Sé que alguien que se haya dado una asomadita por este parque ubicado en La Guairita podrá darme la razón. Ese poco de deportistas extremos llevando a cuestas sus cuerdas para emprender “rutas” o “trayectos” lo intimidaban a uno, un simple mortal que de broma sube las escaleras.
Así que debo confesar que nunca me tome la molestia de ir a averiguar qué se podía hacer en Las Cuevas del Indio. Aparte de escalar, por supuesto. Pero en esta onda de la crisis de los 30 (aunque debería decir 33) en que me encuentro y que me ha impulsado a vivir experiencias extremas (como saltar en paracaídas, hacer canopy y afines) decidí darle una nueva oportunidad este espacio. Sin que con ello pretendiera retar a los escaladores. Nada más lejos de la verdad.
Entramos a una de las cuevas. O creímos haberlo hecho. ¿Cómo así? Les explico. Luego de estar unos 20 minutos dentro de un hoyo negro y de salir con aires de “Dora la Exploradora”, el guardaparques nos miró con la ropa tan limpia como entramos y nos preguntó: “¿ustedes de verdad entraron a la cueva?”. A lo que @mi_mo_to respondió: Caramba, pues si, no ve. Y su comentario no pudo ser mejor: “Salieron muy limpios. Ustedes no entraron en la cueva? Ja!
¿ Y ahora qué hacemos? Pues nada, eso era un reto. Así que decidimos seguir las recomendaciones del guardaparques e iniciamos el verdadero recorrido por la cueva. Entramos por unos espacios tan increíblemente pequeños que jamás hubiese pensado que ser humano alguno pudiese pasar por allí. Vimos formaciones maravillosas. Nos asustamos con el ruido de los murciélagos. Nos molestamos al ver los graffitis de gente ociosa sobre las rocas. Nos raspamos las rodillas y codos tratando de pasar por los pasadizos que sugerían. Nos reímos de cuán viejos estábamos para ese plan.
Al final, salimos como el propio comercial de detergente. Sucios desde la cabeza hasta los pies. ¿El guardaparques? Pues satisfecho de su labor cumplida. Había logrado que cuatro personas conocieran un espacio un tanto menospreciado por los caraqueños y que salieran con ganas de volver.
¿Por cierto, cuándo vamos otra vez?
Mirelis Morales Tovar
@mi_mo_to
Etiquetas:
Caracas,
Cuevas del Indio,
La Guairita
domingo, 11 de marzo de 2012
Las cosas que descubro en esta ciudad...
Al Jardín del Museo
Es
como estar en otro lugar. O en otra ciudad, si podemos ir más lejos.
¿Tanto
así? Si. De verdad, no parece que estuvieras en Bellas Artes. Y menos en
Caracas.
No
lo digo por menospreciar nuestra ciudad. Nada de eso. Pero basta sentarse en El
Jardín del Museo de Ciencias (o lo que también se le conoce como Eje del Buen
Vivir) para trasladarte o salirte de contexto.
Esos
cafés rodeados de bambúes, que se instalaron al lado del imponente Museo de
Ciencias, se han convertido en un regalo para esta ciudad. ¿Por qué? Bueno,
porque de alguna manera están ayudando a integrar a los museos en nuestra
actividad nocturna. Y ese simple hecho me parece genial.
He
ido en varias oportunidades. La primera vez que fui eran las 8 de la noche. Si,
las 8. Y me llevé la sorpresa de encontrarme a Goyo Reyna dando un concierto
íntimo. Casi muero. Éramos como 15 personas. Y cantó un poco más de una hora
sólo para nosotros. Eso, en medio de un ambiente que me enamoró: el museo,
los bambúes, las esculturas, la noche…
Por
supuesto que quedé tan pegada, que averigüé la programación y me lancé el
sábado siguiente a escuchar a Biella Da Costa. Lo mismo. Un concierto íntimo.
Pero ésta vez acompañé mi velada con una caipiriña para entrar en ambiente. Y
así, sentada en el piso de lo más informal, disfruté de mi concierto.
Esta
semana, a propósito de la Feria Internacional del Libro, ofrecerán
presentaciones todas las noches a partir de las 8pm. Así que los invito a que se
acerquen a descubrir este Jardín. ¿Qué si es seguro? Al menos, da la impresión. Hay personal de seguridad por las instalaciones y si estacionas en el Teresa Carreño, se encuentra un
acceso directo sin tener que salir a la calle.
Tienen
opciones para comer y beber con precios bien solidarios. Así que, por ese lado, también vale la pena darse una vuelta. Y entonces qué... ¿nos vemos en El Jardín?
Mirelis Morales Tovar
@mi_mo_to
Foto: El Universal.com
P.D. A través de la cuenta @tuzonacaracas, pueden revisar la programación musical con la etiqueta #Filven2012.
Etiquetas:
Caracas,
Feria Internacional del Libro Filven,
Museo de Ciencias
miércoles, 22 de febrero de 2012
Las cosas que disfruto de esta ciudad...
El Ávila desde el aire
Esto es lo que deben llamar la
crisis de los 30. Digo, eso de querer ponerse en riesgo y de experimentar todo.
Si es así, ¿qué puedo decir? … Bienvenida sea!
Lo cierto es que a partir de ese
ímpetu de querer hacer lo que olvidé a los 20, me fui a hacer canopi a
los Senderos Aéreos de El Ávila. Ya me lo habían recomendado. Había visto fotos y
leído buenos comentarios de la experiencia. El asunto es que entre una cosa y otra lo había
dejado pasar. Pero Carnavales se convirtió en
la excusa perfecta para sacarme la espinita y poder decir finalmente “lo hice”.
El asunto es así. Te
llegas temprano hasta Los Venados en los jeeps que tomas en Cotiza. Y allí
preguntas por los Senderos Aéreos. Un equipo te recibe y te da las instrucciones.Te ponen todo el aparataje,
casco, guantes y demás. En ese momento entiendes que la cosa va en serio. Un
guía te hace el recorrido con la idea de sembrar un poco de conciencia
ecológica. Luego, arranca lo bueno…
El susto desaparece cuando hay
que hacer canopi o lanzarse por una tirolina. Lo que en criollo quiere decir
deslizarse por un cable de un árbol a otro. En este caso, están dispuestas una
de 40 metros
y otra de 120 metros
de largo. Sólo experimenté la primera, porque la más larga estaba en mantenimiento.
Así que no me imagino cuánto hubiese gritado en esa.
El recorrido termina con una caída
en rapel, que los más arriesgados deciden hacer de cabeza. No fue mi caso,
claro. Allá otros jeje Ya mucho susto para un mismo día. Pero como bien dicen por allí, sarna con gusto no pica
En resumen, puedo decirles que es una experiencia increíble. En
medio de un paisaje incomparable. La vista de Caracas es única. Y la atención del personal es realmente
esmerada. Así que no esperen que la crisis de los 30
les llegue. Allí se los dejo.
Más información: http://www.facebook.com/pages/canopia/70509439678
Costo: 100BsF p/p
Transporte: 16BsF ida y vuelta
Costo: 100BsF p/p
Transporte: 16BsF ida y vuelta
Mirelis Morales Tovar
@mi_mo_to
Fotos: Caque Armas/ Isabel Urosa
Etiquetas:
Ávila,
Caracas,
Senderos Aéreos
miércoles, 15 de febrero de 2012
Las cosas que otros hacen por esta ciudad...
Caracas
se prepara para subir el telón
Debo
confesar algo. NUNCA he ido al Festival Internacional de Teatro de Caracas. No
tengo perdón de Dios. Lo sé. Pero para ese entonces cuando la ciudad entera se
volcaba a las calles para ver las presentaciones teatrales más importantes del
mundo, yo estaba muy pequeña. Bueno... tanto como pequeña, no. Pero sí lo
suficientemente jojota o inmadura como para no darme cuenta de la relevancia
que significaba ese evento.
Lo
cierto es que a causa de ese desinterés absurdo he pasado mis 32 años de vida
escuchando a la gente hablar maravillas del fulano Festival de Teatro y yo sin
poder decir ni “ñe”. Mi esposo llegó a dormir en el Teatro Teresa Carreño para
poder comprar las entradas durante la preventa que se hacia para los
estudiantes. Por Dios!! Y me cuenta que durante esos días de fiesta –porque no
tiene otro nombre- las conversaciones sugerían que los caraqueños estaban dando
vueltas por el mundo, pues cuando te conseguías a alguien en la calle le
preguntas: "De dónde vienes?", “De España”, te respondía. “Y tú”. “De
Alemania”, contestabas.
Y
eso no es todo. Me dice que en las noches, el Café Rajatabla (si, tampoco lo
conocí :S) se convertía en el lugar de encuentro para cerrar las jornadas y
recordar a su creador Carlos Jiménez. Es obvio entonces que el paréntesis de
seis años que Caracas pasó sin su festival y el temor de que no volviera a
revivirlo tenía a muchos caraqueños como “enguayabados”.
Por
eso, saber que el 29 de marzo subirá nuevamente el telón de este gran evento
tiene a más de uno enloquecido de felicidad. (Mi esposo incluido). Caracas
vuelve a ser escenario de un festival que fuese el quinto más importante del
mundo, según palabras de su organizadora Carmen Ramia. Claro, no tendrá las
mismas dimensiones de la época de oro. Pero no importa. 60 funciones estarán
dispuestas para que el público caraqueño disfrute de lo mejor del teatro del
mundo y será la excusa perfecta para homenajear al gran José Ignacio Cabrujas.
Aparte,
será una oportunidad para que los caraqueños que –como yo- quedamos rezagados
de ese fenómeno tengamos una idea de lo que fue y contribuyamos a rescatarlo
para que vuelva a ser la gran fiesta teatral de Caracas. Mucha mierda (ojo, así
se dice) para el equipo que asumió este reto. Y que comience la función!!
Más
información @FitCaracas // www.fitcaracas.blogspot.com
Mirelis
Morales Tovar
@mi_mo_to
Afiche
diseñado por Manuel González Ruiz
Etiquetas:
Caracas,
Festival Internacional de Teatro de Caracas,
FITC 2012
lunes, 6 de febrero de 2012
Las cosas que uno inventa en esta ciudad...
La ciudad desde el aire
¿Loca? Un poco, quizás. Pero
había que hacerlo. Si, lanzarse en paracaídas es de esas cosas que hay que
hacer antes de morir. Más que una experiencia extrema, supone un reto personal
para dominar el miedo, para ponerse a prueba uno mismo y para experimentar esa
sensación de volar, aunque suene trillado decirlo.
Pero aparte resulta ser una
experiencia de ciudad maravillosa. Yo siempre con ese cuento, lo sé. No lo puedo ver de otra manera. Estar a 8
mil pies de altura (o el equivalente a 4 kilómetros ) y ver
desde allí parte de la localidad de Higuerote reconforta el alma. Para quienes
no somos ateos, resulta inevitable conectarse con Dios y su creación. ¡Qué perfecta la naturaleza¡
¿Si sentí miedo? Inexplicablemente
no. Y suena extraño viniendo de alguien que no suele montarse más de dos veces en una
montaña rusa porque se marea. Pero los chicos de Skydive te transmiten mucha
seguridad. Sólo un poco de susto antes de dar el salto y listo. Allá vamos!!!!
Waooo. Saltas del avión, das una
voltereta en el aire y, luego de estabilizarnos, se inicia el minuto en caída
libre. Les juro que tuve esa sensación horrible de vacío. Más bien
sientes que flotas. Maravillosamente. Y por unos segundos te conjugas con las
nubes, el viento, el paisaje, la nada… No hay miedo. Ni conciencia
que te conecte con la muerte. Sólo la convicción de que será algo único en tu vida.
Y tú. ¿Cuándo te lanzas? :D
Mirelis Morales Tovar
Fotos: Skydive Venezuela
miércoles, 18 de enero de 2012
Las cosas que descubro en esta ciudad...
Caracas y sus héroes anónimos
Si 8 millones de historias tiene la ciudad de Nueva York, como dice el gran Rubén Blades en su canción Pedro Navajas, Caracas no se queda atrás… 6 millones de personajes le dan vida a esta ciudad. Cada quien a su estilo. Uno con más elocuencia que otros. Pero cada uno de ellos –y me incluyo, por supuesto- hacen de Caracas, la ciudad que es hoy.
Es la señora del kiosco, que pregunta cómo está la familia. El joven de la panadería, que le recuerda los resultados del béisbol. El señor de la bomba de gasolina, que aprovecha su estancia para venderle lotería. El ascensorista que siempre broma sobre “los eternos rivales”. El “bien cuidao” que no pierde oportunidad para pedirle “pal’ café”. O la recepcionista, que por exceso de confianza, la llama “mi amor” o “mamita, sin siquiera conocernos.
Pero dentro de esa masa de gente también hay quienes han decido dejar huellas y no ser sólo parte de la cotidianidad. Gente común y corriente que, sin pretender ser héroes, han decidido romper un poco las cercas del egoísmo y dedicarle un poco de su vida a los demás. Descubrirlos forma parte de esas cosas maravillosa de ser periodista. Y darlos a conocer se ha vuelto nuestra obligación, para que otros se sumen a su causa o decidan crear una propia.
Soledad Ramírez es una de esas personas. Una mujer que decidió darle una mano a los pequeños de Baruta para que sean mejores en el futuro, superando sus carencias. Esa fue su manera de contribuir con esta ciudad, con este país. Y para reconocer su labor, el fotógrafo Federico Parra y esta servidora realizamos este trabajo multimedia para la Cadena Capriles que quiero compartir con ustedes. Pues estas historias son las que nos hacen pensar ¿Qué hago yo por esta ciudad?...
Allí se los dejo.
Mirelis Morales Tovar
P.D. Si quieren compartir conmigo la historia de otra persona, adelante! :D
miércoles, 21 de diciembre de 2011
Las cosas que reflexionamos en la ciudad...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
