
Caracas de amor y de odio
La amamos, pero la odiamos. La maldecimos, pero la añoramos. La halagamos, pero la maltratamos… Es una relación enfermiza la que existe entre Caracas y su gente. Incomprensible, Incoherente. Pero así vivimos aquí. En medio de un juego perenne de lados contrarios: Amor y odio. Calma y miedo. Alegría y tristeza. Viejo y nuevo. Belleza y fealdad. Trabajo y ocio. Apego y desarraigo.
“Hay una relación de amor-odio hacia esta ciudad”, comentó Rubén Monasterios, autor del libro la Caraqueñidad, en un conversatorio en la II Feria de la Lectura que se realiza en la Plaza Francia de Altamira. “Existe una relación parecida a la que se tiene con una mujer mala, que te maltrata y con la que siempre vuelves (…) No sé, pero es casi imposible dejar de amar a esta ciudad”.
Es ese verdor, que no puedes disfrutar en otras ciudades. Son sus edificios de épocas pasadas. Es su gente, siempre tan conversadora. Es el triar de los pájaros en la mañana. Es el Ávila y el espectáculo que nos brinda. Pero es su tráfico; infernal y desesperante. Su inseguridad, temeraria y desafiante. Sus servicios deficientes, sus malos tratos, su indigencia, la poca calidad de sus espacios públicos y otras tantas cosas más.
“Pero a pesar de todo… Caracas es bella. Es una hermosa ciudad”, afirmó Monasterios. Y otras voces lo secundan: “Amo a Caracas. La amo. Y hay amores que matan”, afirmó @carledonia. “Como dice @atiksonlabanda: ciudad infame, déjame vivir en paz. Cada día muere uno más”, acotó. “Yo la amo, pero me hace llorar”, agrega @valentinalares. “Es posible dejar de amarla, pero uno es necio, terco y fiel”, añade @briaguayanesa.
¿Qué me seduce de esta ciudad? Su nobleza, porque a pesar del abandono siempre muestra lo mejor de sí. Su gente, pues aún consigues personas que son capaces de contarte su vida, sin siquiera conocerte. Y eso me encanta. La capacidad de reír del caraqueño, la afinidad que crea con el otro a través del béisbol, su gusto por la música, su capacidad de aventurarse, el placer que siente por la buena comida, lo receptivos que somos con el extranjero. Por decir algo.
¿Qué no me gusta? Muchas cosas. Pero sobre todo, la violencia. El uso ofensivo de la palabra, el irrespeto hacia el otro, las acciones malintencionadas, el descaro, la viveza. Defectos que no son inherentes de la ciudad, sino de unos cuantos que se hacen llamar ciudadanos. Por eso, todavía le tengo fe a Caracas. Por eso, apuesto por ella. Por eso, la amo y la defiendo. Y espero que sea así siempre, a pesar de todo…
¿Y usted, qué siente por Caracas?
Mirelis Morales Tovar/ @mi_mo_to
Foto:http://pedrodomingo.blogdiario.com/img/CaracasVistaGeneral.jpg