
miércoles, 23 de febrero de 2011
Las cosas que reflexiono en otra ciudad...

martes, 3 de agosto de 2010
Las cosas que reflexiono en esta ciudad...
lunes, 21 de junio de 2010
Las cosas que reflexiono en esta ciudad...
Enfermos de odio...
martes, 27 de abril de 2010
Las cosas que reflexiono en esta ciudad...

Caracas de amor y de odio
La amamos, pero la odiamos. La maldecimos, pero la añoramos. La halagamos, pero la maltratamos… Es una relación enfermiza la que existe entre Caracas y su gente. Incomprensible, Incoherente. Pero así vivimos aquí. En medio de un juego perenne de lados contrarios: Amor y odio. Calma y miedo. Alegría y tristeza. Viejo y nuevo. Belleza y fealdad. Trabajo y ocio. Apego y desarraigo.
“Hay una relación de amor-odio hacia esta ciudad”, comentó Rubén Monasterios, autor del libro la Caraqueñidad, en un conversatorio en la II Feria de la Lectura que se realiza en la Plaza Francia de Altamira. “Existe una relación parecida a la que se tiene con una mujer mala, que te maltrata y con la que siempre vuelves (…) No sé, pero es casi imposible dejar de amar a esta ciudad”.
Es ese verdor, que no puedes disfrutar en otras ciudades. Son sus edificios de épocas pasadas. Es su gente, siempre tan conversadora. Es el triar de los pájaros en la mañana. Es el Ávila y el espectáculo que nos brinda. Pero es su tráfico; infernal y desesperante. Su inseguridad, temeraria y desafiante. Sus servicios deficientes, sus malos tratos, su indigencia, la poca calidad de sus espacios públicos y otras tantas cosas más.
“Pero a pesar de todo… Caracas es bella. Es una hermosa ciudad”, afirmó Monasterios. Y otras voces lo secundan: “Amo a Caracas. La amo. Y hay amores que matan”, afirmó @carledonia. “Como dice @atiksonlabanda: ciudad infame, déjame vivir en paz. Cada día muere uno más”, acotó. “Yo la amo, pero me hace llorar”, agrega @valentinalares. “Es posible dejar de amarla, pero uno es necio, terco y fiel”, añade @briaguayanesa.
¿Qué me seduce de esta ciudad? Su nobleza, porque a pesar del abandono siempre muestra lo mejor de sí. Su gente, pues aún consigues personas que son capaces de contarte su vida, sin siquiera conocerte. Y eso me encanta. La capacidad de reír del caraqueño, la afinidad que crea con el otro a través del béisbol, su gusto por la música, su capacidad de aventurarse, el placer que siente por la buena comida, lo receptivos que somos con el extranjero. Por decir algo.
¿Qué no me gusta? Muchas cosas. Pero sobre todo, la violencia. El uso ofensivo de la palabra, el irrespeto hacia el otro, las acciones malintencionadas, el descaro, la viveza. Defectos que no son inherentes de la ciudad, sino de unos cuantos que se hacen llamar ciudadanos. Por eso, todavía le tengo fe a Caracas. Por eso, apuesto por ella. Por eso, la amo y la defiendo. Y espero que sea así siempre, a pesar de todo…
¿Y usted, qué siente por Caracas?
Mirelis Morales Tovar/ @mi_mo_to
Foto:http://pedrodomingo.blogdiario.com/img/CaracasVistaGeneral.jpg
miércoles, 14 de abril de 2010
Las cosas que reflexiono en esta ciudad...

Por eso, los periodistas –de corazón y de convicción- estamos condenados. Esta enfermedad no tiene cura. No hay remedio posible para liberarnos de este “mal”. Así que algunos hemos aprendido a vivir con ella u otros a morir por ella. Cada quien la defiende desde su trinchera. Y eso es lo único que me permite entender por qué la profesión se eleva ante cualquier adversidad y se reinventa ante nuevos escenarios. Tal como está pasando precisamente ahora, cuando estamos reinventándonos, replanteándonos, cuestionándonos...
Así que hoy me presento como periodista, periodista en tiempos de crisis. Pero periodista al fin. Que está conciente de la necesidad que tiene la gente de estar informada y que reconoce la potencialidad que tienen los medios alternativos para llegar a algunos de ellos. Por esa razón, estoy convencida que es allí donde debemos apalancarnos para seguir informando, comentando, pero sobre todo sirviendo a la gente. Y si bien no pretendo hacer de este blog un medio, al menos si un panfleto para llegarle a quien quiera leerlo.
jueves, 25 de marzo de 2010
Las cosas que reflexiono en esta ciudad...

Sé que no tienes conciencia de lo que te está pasando… Debes estar algo así como en estado de coma, pues no creo que hayas soportado despierta tanto dolor. Pero dentro de ese letargo en el que creo que estás sumida estoy segura de que puedes escucharme o al menos eso es lo que quiero pensar para no sentir de que has muerto.
Han sido días muy dolorosos para nosotros. Verte durante más de cuatro días consumirte en llamas sin poder hacer nada, ha sido muy fuerte para quienes reconfortas todas las mañana con tu imagen. Esas primeras columnas de humo que salieron de tus entrañas nos sacaron palabras de dolor: “El Ávila se quema, Caracas huele a tristeza”, dijo mi amigo Douglas.
Así como él, muchos han sido los comentarios de pesar que han salido de boca de tus coterráneos. ¿Y sabes qué? Yo los he ido anotando en una agenda para que cuando despiertes –porque de ésta vas a salir airosa- puedas leer las cosas tan hermosas que la gente te ha dedicado. Sé que eso te reconfortará el alma e irá sanando poco a poco tus heridas.
“Qué olor a quemado, a frustración, a dolor por nuestro Ávila. Dios, un poco de lluvia, pero pronto”, te escribió Carlos Fraga. “Caracas sin El Ávila. Vuelve pronto, por favor”, dijo otra persona. "Dolor en el pecho. Ese cerro sufre y nosotros también", te mandó a decir @maitwitter. “Qué tristeza e impotencia ver cómo se quema El Ávila”, fueron las líneas de Geralí. “Entristecen las cicatrices negras del Ávila”, te dejó dicho Giulina. “Ver las fotos del Ávila ardiendo apurruñan el corazón”, comentó Briamel, desde España.
viernes, 19 de febrero de 2010
Las cosas que reflexiono en esta ciudad...

jueves, 11 de febrero de 2010
Las cosas que reflexiono en esta ciudad...
A mis pan@s periodistas
Mi pana @carlaangola me hizo reflexionar anoche con aquello de que “la noticia de la renuncia de Alberto Federico Ravell no nos pertenecía”. Esa afirmación abrió un debate entre los periodistas que me encantó: ¿A quién le pertenece la noticia? Al lector, al periodista, al dueño del medio… De pana, me pareció fabuloso que ella nos llevara a pensar sobre ese dilema. Y entre tantas divagaciones, me puso a rescatar las cosas maravillosas que he aprendido de algunos panas periodistas y que intento poner en práctica todos los días. Para ellos va este texto. Y ojalá también sirva a otros para reflexionar.
* Los verdaderos periodistas son los que no hacen alardes de lo que saben, sino de lo que han aprendido. (Y eso lo aprendí de mis panas Andrés Rojas Jiménez, David González y Javier Pereira).
*Los verdaderos periodistas son los que se esfuerzan tanto en estudiar su fuente, que se vuelven especialistas en el área. (Y eso lo aprendí del maestro José Suárez Nuñez y de Eugenio Martínez)
*Los verdaderos periodistas son los que entienden que son un servidor público y no una "estrellita". (Y eso lo aprendí de mi pana Hercilia Garnica).
*Los verdaderos periodistas son los que entienden que en cada párrafo debe ir una idea y en cada línea un dato. (Y eso lo aprendí de mi pana Yelitza Linares, quien lo aprendió a su vez de Tomás Eloy Martínez)
*Los verdaderos periodistas son los que conocen tanto la fuente que son capaces de adelantarse a los acontecimientos y no que les caiga de sorpresa. (Y eso lo aprendí de mi pana Telmo Almada)
*Los verdaderos periodistas son los que patean calle y no los que prefieren reportear por teléfono. (Y eso lo aprendí del maestro José Suárez Núñez)
*Los verdaderos periodistas son los que no se conforman con una fuente, sino que siempre quieren obtener las dos caras de la moneda. (Y eso lo aprendí de más de un pana por allí)
*Los verdaderos periodistas son los que se preocupan por la perfección como un gesto de respeto a sus lectores. (Y eso lo aprendí de mi pana Joseph P).
*Los verdaderos periodistas son los que trabajan con cabeza fría, como una manera de no caer en pasiones. (Y eso lo aprendí de mi pana Jessica Morales)
*Los verdaderos periodistas son aquellos profesionales incansables, que ven una noticia hasta en las cosas más cotidianas. (Y eso lo aprendí de mi pana La Churry).
Puede que algún periodista difiera de mi visión. Eso es sano. Yo sólo les digo que soy un aprendiz. Y creo que de eso también se trata esta profesión, de aprender todos los días con humildad.
Mirelis Morales Tovar
lunes, 8 de febrero de 2010
Las cosas que reflexiono en esta ciudad...

Su nombre sale a relucir como tema obligatorio en cualquier reunión que uno vaya; su existencia se le maldice un día si y el otro también; se le escucha hablar en cadena hasta en las madrugadas y su imagen invade hasta los sueños. Es omnipresente!!
No hay un día que no escuche comentarios aislados en el metro, en el supermercado, en el vecindario, en el trabajo... Ya hay frases que se repiten cual letanía y que se incorporaron a nuestra conversa diaria: "Todo está carísimo", es un clásico. "Aquí ya no se puede salir", otra habitual. "Cuidado cuando salgas" "si te roban, dale todo", entre tantas.
Ya ni siquiera el Facebook sirve para aislarse, pues entre los nick catárticos, los grupos en contra de Chávez o los momentos críticos de las cadenas replicadas en el muro, la red social se volvió en una versión digital de lo que escucho a diario.
El twitter ni hablar. Cada palabra, cada acto, cada seña, cada pensamiento de ÉL está reflejado allí y retuiteado mil veces para que lo recuerdes, lo requeterecuerdes y así estés constantemente amarrado a la realidad
Sé que como periodista no puedo darme el gusto de desconectarme. ¡Pero cuánta falta hace! Hoy me encantaría estar preocupada por el calentamiento global, por la matanza de delfines, por los hermanos de Haití, por la nevada de Washington. De cualquier vaina que no sea este señor.
Estoy harta de que mi vida gire en torno a Él. Si me da los dólares, si me regula los precios, si me quita la radio, si me cierra el periódico, si me nacionaliza la electricidad, si me interviene mi banco, si me expropia el apartamento, si me controla el acceso a la información.
La vida aquí es agobiante. Pero cuán asfixiante se vuelve cuando todo te lo recuerda...Y qué frustrante se siente saber que mientras nosotros seguimos hablando de Él, la vida transcurre en otras partes del mundo... ¿O me equivoco?
lunes, 1 de febrero de 2010
Las cosas que me hace reflexionar esta ciudad...

Oposición = Chavismo (¿o peor?)
Calma, con esta afirmación no quiero insultar a nadie, sino hacer un comentario en voz alta que me tiene un poco preocupada. He notado, sobre todo en estos días tan convulsionados, que nos estamos comportando –y en esta acusación me incluyo- igual o peor que los chavistas (sin caer en lo peyorativo). Así es, de un tiempo para acá hablamos el mismo LENGUAJE DE ODIO, nos referimos al otro con DESPRECIO, auguramos que les ocurra una DESGRACIA, nos alegramos con sus TRAGEDIAS y ante cualquier cosa que ocurra siempre tenemos un CULPABLE: el Gobierno.
Sé que estamos saturados, obstinados, cansados, agobiados y cualquier otro adjetivo que termine en “ados”. Pero cómo podemos restablecer LA HERMANDAD, LA UNIDAD y LA PAZ si seguimos refiriéndonos al otro como “maldito chavista de mier ·&(%·”$!” , “ese marginal muerto de hambre”, “ese desgraciado hijo de pu&$%·”, entre otros adjetivos que no puedo decir en presencia de mi mamá.
Lo mismo pasó con la incursión de los chavistas (de nuevo, sin caer en lo peyorativo) a Twitter. Entiendo que no está bien que usurpen identidades o que tergiversen las palabras al momento de “retuitear”. Pero no estoy de acuerdo con la cacería de brujas que se quería instaurar para que la gente bloqueara a sus contactos oficialistas y liberar así a la red social de “la escoria humana”. Por Dios, pero si la DEMOCRACIA promueve precisamente el debate, la confrontación de ideas, el consenso, la aceptación de las diferencias. ¿O me equivoco?
En fin, lo que pienso y lo que me preocupa es que nuestras acciones –y omisiones- NO están promoviendo ni la IGUALDAD ni la TOLERANCIA ni la INCLUSIÓN ni el DIÁLOGO ni el TACTO SOCIAL. Siento que nos hemos contagiado de mismo RESENTIMIENTO, del ODIO, de la RABIA, de la INTOLERANCIA, de la EXCLUSIÓN que dio paso al chavismo. Y frente a ese escenario no veo ninguna salida, a menos que alguno decida cambiar.
Mirelis Morales Tovar
Foto: tomada de www.urru.org
sábado, 23 de enero de 2010
Las cosas que me hacen reflexionar esta ciudad...

No creo en las marchas!!
miércoles, 13 de enero de 2010
Las cosas que me hace reflexionar esta ciudad...
Maldita costumbre
Costumbre: Hábito, modo de hablar, de proceder o conducirse,
que se adquiere por repetición de unos mismos actos.
2. Práctica muy usada que adquiere fuerza de precepto.
3. Lo que por carácter o propensión se hace más comúnmente.
Somos un país costumbrista. Si, pero no porque nos guste preservar nuestras costumbres, sino porque nos acostumbramos a todo. ¿En ese caso debería decir conformistas? Creo que a esta altura da igual.
Nos acostumbramos a que no exista alternabilidad de poder. Tanto, que llevamos 11 años con el mismo carajo.
Nos acostumbramos a que no haya independencia de poderes. Tanto, que vinos como normal que el presidente del CNE se convirtiera en directivo del PSUV y luego en alcalde de Caracas.
Nos acostumbramos a la delincuencia. Tanto, que ante cualquier robo ya decimos: "da gracias que no te paso nada".
Nos acostumbramos a los asaltos en las autopistas. Tanto, que ya manejamos con la cartera en el asiento trasero y con el teléfono escondido.
Nos acostumbramos a las carpetas de Cadivi. Tanto, que ya las librerías te venden el “Combo” de carpetas marrones, separadores, ganchos y afines.
Nos acostumbramos a la escasez. Tanto, que cuando conseguimos servilletas le llevamos un paquete a mamá y guardamos otro por si acaso.
Nos acostumbramos al racionamiento de luz. Tanto, que tenemos velas en cada rincón de la casa y ya sabemos dónde encontrar la linterna en caso de un apagón.
Nos acostumbramos al racionamiento de agua. Tanto, que ya aprendimos a bañarnos en menos de tres minutos. Como no, si con la perolita no nos da para más.
Nos acostumbramos a las infernales colas. Tanto, que el tráfico es quien determina nuestra hora de salida.
Nos acostumbramos a hacer colas para todo. Tanto, que ya vamos preparados con sillas, paraguas y hasta provisiones.
Nos acostumbramos a la restricciones a los medios. Tanto, que ya nadie se acuerda de Rctv ni de CNB.
Nos acostumbramos a las injusticias. Tanto, que pocos recuerdan a Simonovis, Forero, Richard Blanco, Gustavo Azocar.
Nos acostumbramos a la arbitrariedad. Tanto, que impusieron a Jacqueline Farias y nadie se dio cuenta.
Nos acostumbramos a la corrupción. Tanto, que ya sabemos que existen DOS MIL formas de resolver una multa de tránsito.
Nos acostumbramos al mal funcionamiento de los servicios públicos. Tanto, que si nos toca un vagón del Metro sin aire acondicionado, de inmediato sacamos del bolso el abanico que tenemos guardado para esas ocasiones.
Nos acostumbramos a los malos tratos. Tanto, que si nos atienden bien en un local dejamos una buena propina o le llevamos un cafecito a la secretaria por llamarnos “mi amor”.
Nos acostumbramos a ir más de tres veces a una oficina pública. Tanto, que al final terminamos siendo panas del funcionario que nos reboto la carpetita tres veces porque siempre faltaba algo.
Nos acostumbramos a las improvisaciones. Tanto, que nos calamos por más de un año la trocha de La Guaira.
Nos acostumbramos a que nos quiten la identidad. Tanto, que sin darnos cuenta ya hablamos de la estación Miranda, del Parque Nacional Waraira Repano, del Día de la Resistencia Indígena.
Nos acostumbramos a los despojos. Tanto, que poco importó que se adueñarán del Ávila Mágica o del Sambil La Candelaria.
Nos acostumbramos a las marchas y a las huelgas de hambre. Tanto, que es la única estrategia que se le ocurre a la oposición.
Qué daño nos ha hecho esta MALDITA COSTUMBRE...
Mirelis Morales Tovar
Pd: Mi ausencia se debe a que estoy de vacaciones. Pd2: Les debo la foto.
miércoles, 4 de noviembre de 2009
Las cosas que hay que reflexionar en esta ciudad...
País de autoyuda
Creo que tenemos una necesidad imperiosa de aferrarnos a algo o alguien, para no sentir tanto desaliento de vivir en este país. Creo que por eso la gente sintió como suyo el “logro” de la doble corona del Miss Universo. O se enorgullece de más por el éxito de Gustavo Dudamel o, incluso, por los alcances de la Vinotinto. Es quizás la sensación –efímera, por demás- de sentir “coño, no todo es tan malo”. De aferrarnos a algo positivo. Para decir: bueno… vivimos en el país más inseguro de Latinoamérica, pero al menos tenemos dos coronas seguidas del Miss Universo, llegamos al mundial sub20 y tenemos a Gustavo Dudamel. No todo puede ser tan malo.
Y en eso estoy de acuerdo. En Venezuela no todo es tan malo. El asunto es que más allá de buscar en “otros” lo bueno, deberíamos más bien hurgar en nosotros mismos. Pues con frecuencia nos olvidamos que formamos parte de este país y que, ende, también somos parte del problema. Si este país es una “mierda”, es porque nosotros –de una u otra manera- también lo somos. (ojo, no pretendo ofender a nadie).
Sé que es difícil que en este momento de desesperanza, nos revisemos a nosotros mismos. Pero si seguimos echándole la culpa a los demás, seguiremos siendo una cagada de país. Y más que buscar candidatos unitarios, mejor roguemos que llegué un superhéroe para que nos saque de esta “mierda”.
Mirelis Morales Tovar
Nota: Pido excusas por las palabrotas. Pero no consigue otras para expresar lo que siento.
Nota2: Acompañé esta nota con un video de autoyuda que, de pronto, le puede servir a algunos de ustedes. Así como a mí.
viernes, 30 de octubre de 2009
Las cosas que hay que reflexionar en esta ciudad...

Para superar la Desesperanza aprendida, el autor asegura que es necesario:
*Comprender que se trata de una percepción y no de una realidad.
*Asumir que todo pasa y que cada día es nuevo, y está lleno de posibilidades y potencialidades.
*Buscar formas creativas de abordar la situación valorada como amenaza.
*Apoyarse en personas que tengan otros recursos que usted no posea.
Reevaluar o reconceptualizar la situación en busca de ángulos positivos.
*Aceptar, adaptarse y esperar un mejor momento para actuar, si considera que realmente nada puede cambiarse aquí y ahora.
*Centrarse en los recursos, dones y talentos, en vez de enfocarse en el problema o en sus posibles consecuencias negativas.
*Buscar en su experiencia conductas que le hayan servido para superar situaciones similares.
*Segmentar la acción. No se enrede. Defina una estrategia y dé un paso a la vez para salir del atolladero.
Lo más importante aquí, recomienda Yagosesky , es que comprenda que la gran mayoría de las veces, salvo en casos extremos de catástrofes naturales o eventos críticos inesperados, lo que vemos como “problema” es en realidad una idea mental que se genera cuando evaluamos una situación en razón de nuestras posibilidades de resolverlo. No es algo que está allá. No es algo que está allá “afuera”, y sobre lo cual no tenemos influencia alguna. Reflexione sobre esto, tome precauciones y viva lo mejor que le sea posible.
Texto tomado de http://www.excelencia.com/
Ilustración Rayma. Tomado de El Universal
jueves, 10 de septiembre de 2009
Las cosas que hay que ver en el Metro...
El Metro de Caracas actualmente está dejando de percibir cerca de BsF 600 mil mensuales por la comercialización de los afiches internos y la rotulación de los vagones, toda vez que se decidió no renovarle el contrato a la empresa DLB Group que estaba a cargo de negociar los espacios con más de 40 clientes.
La directiva optó por rescindir el contrato con la única empresa que manejaba la publicidad porque el entonces presidente de Cametro, Claudio Farías –el mismo que dijo que eliminaría estaciones de la Línea 5 porque beneficiarían a la oligarquía-, consideró que se trataba de un monopolio.
Ahora, supuestamente 60% de los espacios debe estar destinado a las instituciones del Estado y 40% al área comercial, pero con la salvedad de que las cuñas deben tener valores que mejoren al ser humano, según lo reseñó Últimas Noticias el 4 de junio de 2009.
Práctica
Los espacios publicitarios del Metro quedaron para vender las ideas socialistas de un gobierno que quiere hacerse ver como incluyente y socialmente responsable. Así como para vanagloriar la imagen de Chávez, con mensajes tan grotescos como “Chávez más que amor, frenesí”.
Pero ahora también se prestan para que la gente exprese su odio –de ambos bandos- y con ello hagan que el viaje en subterráneo sea aún más agobiante. Juro que, hoy más que nunca, extraño los anuncios de "El Conde er Guacharo" promocionando la lavadora Condesa o los de mantequilla Nelly y hasta los de las toallas sanitarias “La Mía”, que me parecía tan marginal.