Caracas: ¿ciudad de despedidas?
Me movió… Si, no lo niego. Quien
tiene dos hermanos lejos, otro con un pie aquí
y otra allá, así como casi todos sus amig@s a muchas horas de distancia,
no puede ser indiferente a lo que se plantea en el video Caracas Ciudad de
Despedidas.
Es una realidad. Queramos o no. Que
nos duele profundamente a quienes nos quedamos aquí, a quienes nos vamos
quedando solos, a quienes creemos en este país y en esta ciudad. Y a quienes ante tanta huída, también alguna vez hemos pensado en irnos de esta ciudad de despedidas.
Cada quien por sus razones. Y por
eso no juzgo a los realizadores del video. El miedo es libre. Todos lo padecemos. Todos
quienes vivimos en esta ciudad tenemos el temor de no regresar a casa y eso no es
precisamente una sensación con la que debamos acostumbrarnos.
Pero fomentar la idea de que emigrar se ha vuelto la solución a los
problemas que nos agobian en este país es ir creando una generación de
desarraigados. Venezolanos sin lazos con el entorno en el que viven. Sin
sentido de pertenencia. Sin apego. Sin pasado. ¿Y ante eso, qué futuro podemos
esperar?
Venezuela no es una excepción. Otros países han vivido situaciones
similares o peores. Y es el espíritu de su gente lo que les ha permitido salir
a flote. Este país será lo que sea. Caracas también… Pero nunca “un país de
mierda” como muchas veces he escuchado decir. Es una nación herida. Herida
por su propia gente. Pero también es tierra de gracia, de oportunidades.
A este país yo le debo todo. Aquí
nació mi familia, aquí conocí a mis amigos, aquí encontré el amor, aquí he
aprendido, aquí me he equivocado… aquí, aquí y sólo aquí. Supe también lo que es vivir
afuera. Experimenté la dicha de caminar sin miedo, conocí eso que algunos llaman
“calidad de vida” pero mi lugar es éste.
Caracas tiene mis raíces. Es la
ciudad que me define. Sus colores alegran mi alma. Su montaña me inspira. Su
gente me sorprende. Y aunque su caos me agobie, ese anhelo que me trasmite de
no querer morir en la agonía, me hace apostar por ella. Una ciudad, de
despedidas, pero también de alegres reencuentros
Mirelis Morales Tovar
@mi_mo_to