¿Qué diría El Libertador de su Mausoleo?
Al Mausoleo hay que ir. Y punto.
Que si lo hizo la quinta, la
sexta. Farruco de mis dolores. No importa. Hay que ir.
Luego con conocimiento de causa podrá decir si es una atrocidad, si está acorde con nuestro tiempo, si es un
templo digno de la naturaleza del personaje que reposa en su interior.
Yo fui. Era una tarea pendiente,
pues luego de presenciar desde la vieja
sede de la Cadena Capriles cómo se levantaba poco a poco ese edificio blanco,
tenía la obligación de ver cómo había quedado.
Debo confesar que salí con
sentimientos encontrados. Es cierto que es una estructura imponente. Pero me
pregunto: ¿era necesario tanta ostentosidad? ¿valió la pena romper la armonía
arquitectónica del Panteón Nacional? ¿Opacar una edificación que data de 1780? Me dio la sensación de ser un gesto de
prepotencia elevar un Mausoleo para decir “nosotros pasamos por aquí”.
El Libertador no creo que
requiera a esta altura de tanta pleitesía. Ese hombre debe querer descansar en
paz y que no usen su nombre en vano. Quienes han tenido la oportunidad de
visitar la casa donde falleció El Libertador en Santa Marta (Colombia) pueden
dar fe del respeto que se respira en ese lugar y en un espacio donde reina la
austeridad, así como respeto hacia la historia.
Esa es mi impresión. Puede que
usted tengo otra. Por eso insisto: al Mausoleo hay que ir.
Y luego, hablamos…
Mirelis Morales Tovar
@mi_mo_to