Lo que fue Caracas...
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domingo, 25 de julio de 2010
443 años de amor y de odio
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Caracas,
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Lo que añoro
sábado, 20 de febrero de 2010
Las cosas que añoro de esta ciudad...

Que te vaya bien...
Al compadre Armando, porque te fuiste a alegrarle la vida a Dios.
A mi coleguin Leo, porque te fuiste a cumplir tu sueño de tomar mate frente al rio de la Plata
Otra amiga se va. Y con ella, me toca borrar otro número de teléfono de mi agenda y guardar un correo electrónico, como único medio para mantener viva una amistad.
Creo que ya perdí la cuenta del número de despedidas. Han sido tantas, que ya sé lo que tengo que decir en esos casos. "Es lo mejor que puedes hacer", les digo siempre. "Este país se fue a la mierda. Así que no tienes nada que perder. Vive la experiencia al máximo. Escríbeme y ojala vengas pronto de visita". Y de verdad, lo digo de corazón. Pero cómo me duele en el alma...
Aunque ahora el Facebook te acerca y el bb te permite hasta escuchar su voz, no es lo mismo. Extraño abrazar a mi hermana y verla lidiar con su cabello. Extraño ir a Mc café con Marly y pasar horas hablando junto a Catherine. Extraño a mi amiga Karenina y nuestras chacharas de medianoche que no dejaban dormir a Vladimir.
Añoro reirme de los refranes populares de Briamel. Añoro las conversas interesantes con mi partner Javier, su fanatismo por el Caracas o el Barca y los espléndidos viajes de Javi Tours. Añoro las aventuras a Puerto Cabello y las rascas con Leche e Burra que nos regaló Ale Cube. Ni hablar de mi amiga Mabel.
Lamento no haber estado el día que nació el bebé de mi amiga Gaby, para darle la bendición. Tampoco estuve cuando nació la pequeña de Danny ni estaré cuando llegue al mundo la negrita canadiense de Marie.
Cuanta falta me hacen las ocurrencias de mi tío Moncho y lo bien que la pasabamos en su casa de Cagua los 31 en familia. O que tristeza me dio la partida de mi prima hermana Ileana, justo cuando apenas comenzaba a conocerla.
Y puedo seguir, pues la lista es larga... Mi amiga Aura Marina, a quien lamento no haber acompañado cuando más lo necesitaba. Mi amiga Meche, mi compi Vanesa Pérez, mi ami Angie, mi pana Carlos C y su esposa Julie, la loca de Katiuska L, mi amigo de llanto y despecho Luis Miguel, mi querido amigo Luben y mi doc Patty, a quien extraño con locura.
¿Qué me consuela? Pues saber que están bien, que viven las bondades del primer mundo, que están seguros y que allá probablemente nada malo les pasará. Pero cómo duele su ausencia.
¿Y bueno, qué se le va a hacer? Pues nada... Desear que les vaya bien. Y que me esperen, que algún día yo también me iré...
Creo que ya perdí la cuenta del número de despedidas. Han sido tantas, que ya sé lo que tengo que decir en esos casos. "Es lo mejor que puedes hacer", les digo siempre. "Este país se fue a la mierda. Así que no tienes nada que perder. Vive la experiencia al máximo. Escríbeme y ojala vengas pronto de visita". Y de verdad, lo digo de corazón. Pero cómo me duele en el alma...
Aunque ahora el Facebook te acerca y el bb te permite hasta escuchar su voz, no es lo mismo. Extraño abrazar a mi hermana y verla lidiar con su cabello. Extraño ir a Mc café con Marly y pasar horas hablando junto a Catherine. Extraño a mi amiga Karenina y nuestras chacharas de medianoche que no dejaban dormir a Vladimir.
Añoro reirme de los refranes populares de Briamel. Añoro las conversas interesantes con mi partner Javier, su fanatismo por el Caracas o el Barca y los espléndidos viajes de Javi Tours. Añoro las aventuras a Puerto Cabello y las rascas con Leche e Burra que nos regaló Ale Cube. Ni hablar de mi amiga Mabel.
Lamento no haber estado el día que nació el bebé de mi amiga Gaby, para darle la bendición. Tampoco estuve cuando nació la pequeña de Danny ni estaré cuando llegue al mundo la negrita canadiense de Marie.
Cuanta falta me hacen las ocurrencias de mi tío Moncho y lo bien que la pasabamos en su casa de Cagua los 31 en familia. O que tristeza me dio la partida de mi prima hermana Ileana, justo cuando apenas comenzaba a conocerla.
Y puedo seguir, pues la lista es larga... Mi amiga Aura Marina, a quien lamento no haber acompañado cuando más lo necesitaba. Mi amiga Meche, mi compi Vanesa Pérez, mi ami Angie, mi pana Carlos C y su esposa Julie, la loca de Katiuska L, mi amigo de llanto y despecho Luis Miguel, mi querido amigo Luben y mi doc Patty, a quien extraño con locura.
¿Qué me consuela? Pues saber que están bien, que viven las bondades del primer mundo, que están seguros y que allá probablemente nada malo les pasará. Pero cómo duele su ausencia.
¿Y bueno, qué se le va a hacer? Pues nada... Desear que les vaya bien. Y que me esperen, que algún día yo también me iré...
Mirelis Morales Tovar
lunes, 2 de noviembre de 2009
Las cosas que generan nostalgia en esta ciudad...
Sólo un momento de nostalgia. De lo que fue esta ciudad...
Mirelis Morales Tovar
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