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lunes, 19 de julio de 2010

Las cosas que disfruto de esta ciudad..




El encanto de Nebrada

Caracas bailó… Al ritmo del flamenco, del breakdance, de la salsa casino, del ballet, de los tambores, de la capoeira. Y no se detuvo. Giró, saltó, taconeó, se meneó, batió las caderas, alzó los brazos, sacudió la cabeza, agitó las manos y aplaudió, aplaudió, aplaudió en señal de un profundo agradecimiento hacia el Festival Viva Nebrada por haberla hecho vibrar de emoción.

Tres días de baile hicieron de Caracas una ciudad idílica. Por primera vez, los cinco municipios coincidieron en el programa de un evento cultural. Libertador, Sucre, El Hatillo, Chacao y Baruta estuvieron unidos por la danza. Y ese, a mi juicio, es el mayor logro de este festival. Nadie quedó excluido. Todos bailaron, se impresionaron, se emocionaron y disfrutaron del espectáculo en un espacio público.

Si. La danza se exhibió en las plazas, al aire libre, a la vista de muchos y al alcance de todos. Allí, el segundo logro. Viva Nebrada sacó a la gente de los espacios cerrados, sacudió en muchos el miedo de salir a la calle y los llevó a lugares donde quizás nunca habían ido. Sólo para ver a la ciudad bailar.

Estando en El Calvario me pregunté cuántas personas asistían a ese lugar por primera vez. De seguro, varias. Y estoy convencida de que se fueron encantadas. Cómo no. Aquella impresión de una mujer guindada a un aro haciendo piruetas con la imagen de las Torres de El Silencio atrás, no se podrá olvidar jamás. Ni tampoco ese atardecer con la ciudad a los pies. El espacio era nuestro. Y allí nos sentimos cómodos para interactuar, observar al otro, identificarnos y compenetrarnos en un todo.

El segundo espectáculo que se realizó en la Plaza Alfredo Sadel estuvo saturado de energía. Por muchas razones. Por la demostración de voluntad que dieron los chicos de Tránsito Danza Integrativa. Por el sabor latino de la Salsa Casino. Por la fuerza y la alegría contagiante de la capoeira. Por la espontaneidad del breakdance. Y por las ganas del público de querer bailar.

A la presentación en la Plaza Miranda de Los Dos Caminos y en la Plaza Bolívar de El Hatillo no pude asistir. Ustedes me dirán qué tal. Pero sí puedo decirles que la Plaza Los Palos Grandes quedó sacudida. La danza aprovechó cada uno de los elementos de ese nuevo espacio público y lo transformó. Sus escaleras fueron tomadas como escenario. Su estructura metálica también. Incluso, su espejo de agua sirvió para la presentación del grupo Danzatan y su maravilloso Tambor de Agua. El juego de la música, el movimiento del cuerpo, los colores, el agua… Lo mejor que ví. O que vimos, porque muchos expresaron con los gestos de su rostro un gusto por el espectáculo.

Lástima quienes no cedieron un poco para dejar ver a los demás. O quienes decidieron pisar la grama de la plaza -pese a la prohibición- para apoderarse de una mejor visual. Pero esas detalles no los resuelve la danza. Es cuestión de educación. Lo que le correspondía al Festival Viva Nebrada lo logró. Despertó a la ciudad. La hizo vibrar. La llenó de emoción. Y la dejó con la idea de que hay que repetirlo.

Bravo, bravo y bravo!!!

Mirelis Morales Tovar

@mi_mo_to

Fotos: Carlos "Caque" Armas. Eugenio Martínez

miércoles, 23 de junio de 2010

Las cosas que nos alegran en esta ciudad..



Gracias!!!!

Agradecer es el verbo más noble, sincero y bondadoso que conozco. Conjugarlo es la acción más gratificante que existe. Por eso quiero agradecerles a todos los que me regalaron la alegría de recibir el premio Arturo Uslar Pietri a la Comunicación Social como mejor página web que desde el año pasado otorga el Colegio Nacional de Periodistas.

Gracias a los periodistas que votaron, porque creen en este proyecto. Gracias a ustedes por leer las cosas que uno hace con cariño. Gracias a mi esposo, mi familia y mis amigos por apoyar esta idea desde sus comienzos.

Todos saben que este premio tiene un significado muy importante para mí, por las circunstancias que conocen. Éste es el fruto de la constancia, de la fe, del amor y de la convicción de que somos periodistas independientemente del medio donde trabajemos. Por eso -tal como lo dije el día de la entrega- este premio está dedicado a mis 10 compañeros despedidos del Diario El Universal, por su calidad profesional y por su calidad humana.

Este reconocimiento es un compromiso de ser cada día mejor. De alimentar este blog con material útil para ustedes, de mostrarle una cara más amable de la ciudad y de publicar notas que nos permitan reflexionar a ambos sobre cómo hacer de Caracas un mejor lugar para vivir. Porque sabemos muy bien que esta ciudad es impredecible, caótica, furiosa, pero también es encantadora, seductora y noble. Eso nos tiene que animar a seguir.

De nuevo, muchas gracias.

Mirelis Morales Tovar

@mi_mo_to 

lunes, 3 de mayo de 2010

Las cosas que disfruto de esta ciudad...


De vuelta a 
la Plaza...
Era estar en Caracas y a la vez no estar. Saber que se estaba en la Plaza Altamira y sentir al mismo tiempo que no. Era extraño. Casi tuve la sensación de vivir en lo que llaman el Primer Mundo y así me lo hicieron saber quienes me veían tranquilamente sentada en la grama. “Me siento como una europea!!!", le dije a más de uno. "Estoy sentada en la grama, tomando café a los pies del Obelisco, comprando libros a las 8:00 de la noche, caminando por la calle sin miedo… ¿Quién lo diría, no?”
Me atrevo a decir que la Feria de la Lectura me permitió experimentar lo que es vivir plenamente la ciudad. Y de conocer algo que es ajeno a nosotros: el disfrute del espacio público. Estar en la Plaza Francia rodeada de gente, de libros, de amigos, le dio sentido a eso que tanto le he escuchado decir a los urbanistas o sociólogos de que las plazas o parques son lugares de encuentro, donde nos conseguimos con el otro, donde nos identificamos como ciudadanos, donde nos sentimos iguales.
Qué falta nos hacía disfrutar de eso… De la vista del Obelisco a horas de la tarde. Del encuentro con gente querida entre miles de libros. De tertulias interesantísimas sin costo alguno. Del roce con grandes escritores. Del sabor de un café sentados en la grama. De respirar armonía, tranquilidad, vida… Lo que se llama vivir la ciudad.
Ojalá esa sensación se mantenga por mucho tiempo entre nosotros, para que sigamos adueñándonos de los espacios que nos pertenecen como ciudadanos. De ser así, pronto podríamos estar de vuelta a la plaza, antes de que vuelva la próxima feria. Amén!

Mirelis Morales Tovar
@mi_mo_to