
Una ciudad para soñar
Cartagena... ¿Cuánto no podríamos aprender de ti? Conocerte fue observar -en vivo y directo- la materialización de la voluntad política, del interés por el bien común y del amor por la ciudad. Suena muy romántico, pero qué hago si eso fue lo que me trasmitiste. El lema de tu alcaldía me lo dijo todo: “Trabajamos por una sola Cartagena”. Waoo. Ni te cuento cómo se vive en una ciudad fraccionada, porque no vale la pena que lo sepas.
Por curiosidad, leí el plan de desarrollo que han diseñado para ti. Me conmovió leer que uno de los objetivos de la municipalidad es “Construir una ciudad para soñar” y “Recuperar la confianza de la ciudadanía en el Gobierno". ¿Cómo? El primer propósito a través de proyectos urbanos que hagan la vida más digna, un ambiente urbano bajo control, programas de seguridad y actividades para recuperar la identidad, la memoria y la imaginación. El segundo, a través de programas de contraloría social y corresponsabilidad denominados “El Alcalde somos todos y todas” o “Los impuestos se invierten en lo que toca”.
Y, de hecho, eso se ve reflejado en tus calles. Tu ciudad amurallada es un ejemplo de cómo se puede revalorizar un espacio para el beneficio de todos. No sólo con miras al visitante, sino para el disfrute de los propios habitantes y el provecho de los comerciantes. Qué hermosas se ven tus casonas rehabilitadas y convertidas en espacios de esparcimiento sin perder su identidad colonial. Qué lindo sería ver así a La Pastora, El Hatillo o El Casco Histórico.
Por curiosidad, leí el plan de desarrollo que han diseñado para ti. Me conmovió leer que uno de los objetivos de la municipalidad es “Construir una ciudad para soñar” y “Recuperar la confianza de la ciudadanía en el Gobierno". ¿Cómo? El primer propósito a través de proyectos urbanos que hagan la vida más digna, un ambiente urbano bajo control, programas de seguridad y actividades para recuperar la identidad, la memoria y la imaginación. El segundo, a través de programas de contraloría social y corresponsabilidad denominados “El Alcalde somos todos y todas” o “Los impuestos se invierten en lo que toca”.
Y, de hecho, eso se ve reflejado en tus calles. Tu ciudad amurallada es un ejemplo de cómo se puede revalorizar un espacio para el beneficio de todos. No sólo con miras al visitante, sino para el disfrute de los propios habitantes y el provecho de los comerciantes. Qué hermosas se ven tus casonas rehabilitadas y convertidas en espacios de esparcimiento sin perder su identidad colonial. Qué lindo sería ver así a La Pastora, El Hatillo o El Casco Histórico.
Ay Cartagena, tenemos mucho que aprender de ti.
Mirelis Morales Tovar
@mi_mo_to