
viernes, 18 de septiembre de 2009
Las cosas que hay que ver en el Metro...

jueves, 10 de septiembre de 2009
Las cosas que hay que ver en el Metro...
El Metro de Caracas actualmente está dejando de percibir cerca de BsF 600 mil mensuales por la comercialización de los afiches internos y la rotulación de los vagones, toda vez que se decidió no renovarle el contrato a la empresa DLB Group que estaba a cargo de negociar los espacios con más de 40 clientes.
La directiva optó por rescindir el contrato con la única empresa que manejaba la publicidad porque el entonces presidente de Cametro, Claudio Farías –el mismo que dijo que eliminaría estaciones de la Línea 5 porque beneficiarían a la oligarquía-, consideró que se trataba de un monopolio.
Ahora, supuestamente 60% de los espacios debe estar destinado a las instituciones del Estado y 40% al área comercial, pero con la salvedad de que las cuñas deben tener valores que mejoren al ser humano, según lo reseñó Últimas Noticias el 4 de junio de 2009.
Práctica
Los espacios publicitarios del Metro quedaron para vender las ideas socialistas de un gobierno que quiere hacerse ver como incluyente y socialmente responsable. Así como para vanagloriar la imagen de Chávez, con mensajes tan grotescos como “Chávez más que amor, frenesí”.
Pero ahora también se prestan para que la gente exprese su odio –de ambos bandos- y con ello hagan que el viaje en subterráneo sea aún más agobiante. Juro que, hoy más que nunca, extraño los anuncios de "El Conde er Guacharo" promocionando la lavadora Condesa o los de mantequilla Nelly y hasta los de las toallas sanitarias “La Mía”, que me parecía tan marginal.
lunes, 7 de septiembre de 2009
Las cosas que hay que ver en El Metro...
El Metro funciona peor que carro viejo
El usuario sufre el desgaste de un sistema que tiene más de 20 años de servicio
Expendedoras inútiles. Las máquinas dispensadoras de boletos son casi una especie en extinción, pues es más fácil conseguirlas dañadas que en funcionamiento (Venancio Alcázares)
El Metro no da más. El desgate que presenta un sistema con más de 20 años de servicio ininterrumpido se evidencia no sólo en las constantes fallas sino en el deterioro que presentan los equipos que, en teoría, deberían hacerle más fácil la estadía al usuario dentro del subterráneo.
No hay que ser un viajero frecuente para darse cuenta. Basta con ver que de la hilera de torniquetes sólo suele funcionar uno o dos con suerte, lo que genera grandes colas en las horas pico al momento de entrar a algunas estaciones.
Bien se había dicho que para el segundo semestre del año finalmente se activarían las tarjetas inteligentes sin contacto. Incluso, en marzo se entregaron más de 100 a los consejos comunales para ponerlas a prueba por dos meses. Pero hoy lo que se ven son máquinas subutilizadas, con tickets amarillos pegados con cinta adhesiva para evitar confusiones entre los usuarios.
Cual si fuese un carro viejo, el Metro funciona a duras penas con escaleras mecánicas dañadas, aires inservibles, máquinas expendedoras de boletos fuera de servicio, taquillas con una sola máquina dispensadora de tickets y casetas para el personal carentes de ventilación.
Aun cuando ya se emprendió la rehabilitación de la Línea 1, los resultados no se verán sino hasta 2012 cuando lleguen los nuevos vagones. Y si bien Francia presentó a la Asamblea Nacional una propuesta de renovación, que permitirá aumentar la capacidad en 40%, la respuesta ahora depende del Ejecutivo.
Mirelis Morales Tovar
texto escrito para el diario EL UNIVERSAL