viernes, 18 de septiembre de 2009

Las cosas que hay que ver en el Metro...



El "Buen Usuario Metro"
dejó de usar el subterráneo
Al menos 23 de las 38 normas del sistema
se violan a diario afectando el servicio


Ya no hay manera. Recordar una y otra vez las normas para el buen uso del Sistema Metro no es suficiente. Por más que el operador diga: "estimados usuarios manténganse alejados de la raya amarilla y recuerden que sólo deberán cruzarla cuando el tren se detenga y abra sus puertas", siempre sale alguien que hace caso omiso, como si ello le garantizara llegar primero.

Aquel mensaje de "dejar salir es entrar primero" queda maltrecho por los empujones de los desesperados que abordan los vagones en las horas picos, sin considerar que en pocos minutos otro tren llegará al andén. ¿Dónde quedó aquello de que no se podía entrar al subterráneo con paquetes ? ¿O qué no se podía comer dentro de los vagones para mantener la higiene? Eso por mencionar algo.

Y es que basta revisar las normas de uso del sistema para constatar que el "Buen Usuario Metro" dejó de utilizar en el subterráneo, pues de las 38 reglas -sin contar las tres normas generales- que rigen el servicio, al menos 23 son violadas a diario por los más de 1,6 millones de pasajeros que se trasladan en promedio los días laborales.

A pocos les importa obstaculizar el cierre de puertas. Nadie acata el llamado a circular por la derecha o sólo unos cuantos se toman la molestia de bajarle volumen a la música de sus celulares para evitar molestias. Ante tales abusos, algunos operadores han tenido que llamar la atención a viva voz "a la madre irresponsable" que dejó sentar a su hijo en el borde del andén o al "señor de la camisa negra" que saltó el torniquete. Pero la empresa lejos de reforzar los mensajes de buena conducta ha colmado los vagones de propaganda política. Y ello aunado a las fallas del sistema alejan al metro de ser la "gran solución para Caracas".
Mirelis Morales Tovar

Texto escrito para EL UNIVERSAL
Leyenda: En las horas pico no importa quién entra o quién sale. Aplican la supervivencia del más apto. Aquél que empuje con más fuerza será quien logre su cometido. En más de una ocasión usuarios han salido lesionados o perdido sus pertenencias en esa odisea (Gil Montaño)

jueves, 10 de septiembre de 2009

Las cosas que hay que ver en el Metro...

Teoría
El Metro de Caracas actualmente está dejando de percibir cerca de BsF 600 mil mensuales por la comercialización de los afiches internos y la rotulación de los vagones, toda vez que se decidió no renovarle el contrato a la empresa DLB Group que estaba a cargo de negociar los espacios con más de 40 clientes.
La directiva optó por rescindir el contrato con la única empresa que manejaba la publicidad porque el entonces presidente de Cametro, Claudio Farías –el mismo que dijo que eliminaría estaciones de la Línea 5 porque beneficiarían a la oligarquía-, consideró que se trataba de un monopolio.
Ahora, supuestamente 60% de los espacios debe estar destinado a las instituciones del Estado y 40% al área comercial, pero con la salvedad de que las cuñas deben tener valores que mejoren al ser humano, según lo reseñó Últimas Noticias el 4 de junio de 2009.
Práctica
Los espacios publicitarios del Metro quedaron para vender las ideas socialistas de un gobierno que quiere hacerse ver como incluyente y socialmente responsable. Así como para vanagloriar la imagen de Chávez, con mensajes tan grotescos como “Chávez más que amor, frenesí”.
Pero ahora también se prestan para que la gente exprese su odio –de ambos bandos- y con ello hagan que el viaje en subterráneo sea aún más agobiante. Juro que, hoy más que nunca, extraño los anuncios de "El Conde er Guacharo" promocionando la lavadora Condesa o los de mantequilla Nelly y hasta los de las toallas sanitarias “La Mía”, que me parecía tan marginal.
Mirelis Morales Tovar

lunes, 7 de septiembre de 2009

Las cosas que hay que ver en El Metro...


El Metro funciona peor que carro viejo

El usuario sufre el desgaste de un sistema que tiene más de 20 años de servicio

Expendedoras inútiles. Las máquinas dispensadoras de boletos son casi una especie en extinción, pues es más fácil conseguirlas dañadas que en funcionamiento (Venancio Alcázares)

El Metro no da más. El desgate que presenta un sistema con más de 20 años de servicio ininterrumpido se evidencia no sólo en las constantes fallas sino en el deterioro que presentan los equipos que, en teoría, deberían hacerle más fácil la estadía al usuario dentro del subterráneo.

No hay que ser un viajero frecuente para darse cuenta. Basta con ver que de la hilera de torniquetes sólo suele funcionar uno o dos con suerte, lo que genera grandes colas en las horas pico al momento de entrar a algunas estaciones.

Bien se había dicho que para el segundo semestre del año finalmente se activarían las tarjetas inteligentes sin contacto. Incluso, en marzo se entregaron más de 100 a los consejos comunales para ponerlas a prueba por dos meses. Pero hoy lo que se ven son máquinas subutilizadas, con tickets amarillos pegados con cinta adhesiva para evitar confusiones entre los usuarios.




Cual si fuese un carro viejo, el Metro funciona a duras penas con escaleras mecánicas dañadas, aires inservibles, máquinas expendedoras de boletos fuera de servicio, taquillas con una sola máquina dispensadora de tickets y casetas para el personal carentes de ventilación.

Aun cuando ya se emprendió la rehabilitación de la Línea 1, los resultados no se verán sino hasta 2012 cuando lleguen los nuevos vagones. Y si bien Francia presentó a la Asamblea Nacional una propuesta de renovación, que permitirá aumentar la capacidad en 40%, la respuesta ahora depende del Ejecutivo.

Mirelis Morales Tovar
texto escrito para el diario EL UNIVERSAL